Ha sido la carrera más en familia en la que hemos participado. No creo que hubiera más de 60 personas. Y de la organización no voy ni a hablar. "La carerra empezará a las 10:00, o no".
Tiene mérito que Alfredo (tras una boda la noche antes) y que Javi (tras meses sin entrenar) quedaran bien clasificados, mientras Chema y yo nos arrastrábamos por las calles. Ufff!! Que rápido se pierde la forma a los treintaytantos. Y lo que tiene más merito es como nos entregamos en cada carrera con la pinta de atletas que tenemos.Como de costumbre y tras recibir la bolsa del corredor (porque trofeos no nos llevamos ninguno. Uyyyyy!!!) nos fuimos a desayunar a algún bar típico del pueblo.
Nos abrimos hueco entre los 50 viejecitos que estaban jugando al mus (si hubiera sido poker seguro que Alfredo se mete) y nos zampamos una tostaita de pan prieto con jamón de los que recuperan el organismo.Como siempre, una gran experiencia.


